Un espacio para escucharte y comprenderte
Hay momentos en los que podemos sentirnos desbordados por la angustia, la ansiedad, el estrés, la tristeza o los problemas personales. A veces sabemos qué nos ocurre, pero no encontramos la manera de solucionarlo. En otras ocasiones, simplemente sentimos que algo no va bien, aunque nos resulte difícil ponerlo en palabras.
Pedir ayuda psicológica no es una señal de debilidad. Al contrario, puede ser una decisión valiente y responsable: el primer paso para cuidarte, comprenderte y comenzar a transformar aquello que te hace sufrir.
En mi consulta encontrarás un espacio seguro, cercano y confidencial en el que podrás hablar con libertad, sin sentirte juzgado. Mi función es escucharte, ayudarte a comprender el origen de tus dificultades y acompañarte para que puedas encontrar nuevas formas de afrontar lo que estás viviendo.
Cada persona es única. Por eso, el proceso terapéutico debe adaptarse a tu historia, a tus circunstancias y a lo que necesitas en este momento de tu vida.
¿En qué puedo ayudarte?
Como psicóloga en Palma de Mallorca, trabajo con diferentes situaciones y dificultades emocionales, entre ellas:
Angustia, ansiedad y estrés.
Depresión, tristeza o falta de motivación.
Obsesiones y trastorno obsesivo-compulsivo.
Problemas de autoestima y falta de confianza.
Conflictos de pareja y dificultades de comunicación.
Problemas relacionados con la sexualidad y la intimidad.
Adicciones y dependencias.
Dificultades relacionadas con la alimentación y la imagen corporal.
Conflictos familiares.
Problemas emocionales o de conducta durante la infancia y la adolescencia.
Procesos de cambio, crisis personales, pérdidas y situaciones difíciles.
Acompañamiento psicológico en las diferentes etapas de la vida de la mujer.
Dificultades relacionadas con la identidad, la aceptación y el bienestar emocional de las personas LGTB.
No es necesario tener un diagnóstico o encontrarse en una situación extrema para acudir a terapia. La psicoterapia también puede ayudarte si deseas conocerte mejor, comprender determinados patrones que se repiten en tu vida, mejorar tus relaciones o desarrollar tu mundo interior.
En muchas ocasiones, iniciar una terapia no parte únicamente del deseo de dejar de sufrir, sino también del deseo de crecer.